La imagen adjunta, realizada en la estación del Norte de Barcelona, en 2008, tal vez es un buen ejemplo de aquello que explicáis en el blog: aunque la fotografía de calle toma la realidad urbana y cotidiana como materia, el resultado final poco tiene que ver con el acontecimiento que se desarrollaba frente al objetivo. Ello en muchas ocasiones responde al uso lúdico de lo que, objetivamente, es una limitación física de la fotografía: la reducción de una realidad tridimensional a una imagen plana, donde confluyen y se interrelacionan elementos que, en el mundo real, no están conectados, o de serlo, lo hacen de una manera distinta y con un significado completamente diferente. En este caso, y gracias al punto de vista cenital, se produce la fusión de la persona con el letrero del muelle de embarque de los autobuses de línea. Además de un efecto visual interesante, creo que mi punto de vista y encuadre me permite coquetear con la metáfora de la pérdida de la identidad del hombre contemporáneo. Un tema bastante más abstracto que la prosaica realidad que desfilaba ante mis ojos aquella tarde, mientras esperaba que mi hija saliera de su clase de danza.

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